EL XENEIZE SE QUEDÓ CON EL SUPERCLÁSICO Y SE METIÓ EN LA LIBERTADORES | Boca 2-0 River    Boca vs RiBer (14 partidos) - 4 victorias - 5 empates - 5 derrotas - 40,4% de efectividad - Eliminación directa: 3-0 Un equilibrio que no alcanza. Boca no fue dominado, pero tampoco dominó. Y en eliminación directa, el saldo fue adverso. ¡GOLAZO DE ANGULO Y EL ROJO ELIMINÓ A BOCA PARA IR A SEMIS! | Boca 0-1 Independiente   Boca vs Independiente (9 partidos) - 2 victorias - 5 empates - 2 derrotas - 40,7% de efectividad - Eliminación directa: 0-1 Mucho empate, poca autoridad. Boca no perdió demasiado, pero tampoco impuso condiciones. EL XENEIZE REMONTÓ ANTE EL CICLÓN Y SE QUEDÓ CON EL CLÁSICO EN LA BOMBONERA | Boca 3-2 S.L  Boca vs San Lorenzo (6 partidos) - 2 victorias - 1 empate - 3 derrotas - 38,8% de efectividad - Eliminación directa: No hubo Una efectividad baja ante un rival que históricamente no debería complicar tanto.   Boca vs Racing (18 partidos) - 3 victorias - 8 empates - 7 derrotas - 31,4% de efectividad - Eliminación directa: 3-4 El dato más alarmante. Racing se convirtió en un rival incómodo y efectivo. Boca apenas ganó tres veces en 18 encuentros.   El saldo total en clásicos desde 2020 - 11 victorias - 19 empates - 17 derrotas - 36,9% de efectividad - Eliminación directa: 6-5 Menos de 4 de cada 10 puntos posibles en partidos grandes. Para un club que se construyó sobre el peso de los clásicos, la estadística es un golpe a la identidad.   Más que números: identidad El clásico no es un partido más en Boca. Es carácter. Es presencia. Es autoridad. Es historia. Y estos números reflejan algo que el hincha siente hace tiempo: Boca dejó de marcar territorio en los partidos que definen orgullo y liderazgo. No se trata solo de resultados aislados. Se trata de tendencia. De un rendimiento sostenido que no alcanza el estándar que exige la camiseta azul y oro. El empate reciente ante Racing volvió a activar esta discusión. Porque cuando los clásicos no se ganan, el cuestionamiento no es emocional: es estructural.   El hincha no necesita una planilla para darse cuenta.Pero cuando la planilla confirma lo que duele, la alarma es más fuerte. Boca no puede conformarse con competir. Boca tiene que volver a imponerse. Porque la historia no se defiende con estadísticas bajas. Se defiende con carácter, con liderazgo y con victorias.