Lo que debía ser una noche de vuelta a la competencia para Boca se transformó en otra historia donde Edinson Cavani quedó más en el centro del debate por una imagen que se viralizó previo al partido que por su rendimiento dentro de la cancha.    En la previa del empate ante Platense, las cámaras captaron al uruguayo moviéndose de forma llamativa en la entrada en calor: aislado del grupo, tirando pelotas contra una heladerita y luego incluso sentado sobre la misma, lejos de la rutina habitual de estiramientos y preparaciones colectivas.    La escena no pasó desapercibida. Oscar Ruggeri, campeón del mundo con la Selección Argentina y hoy panelista en ESPN, fue directo al cuestionar la actitud con palabras duras: “No parece jugador de fútbol”, lanzó con contundencia, marcando que el comportamiento del goleador no encaja con lo que se espera de alguien en un plantel competitivo como el de Boca.    El exdefensor no se quedó ahí. Señaló que figuras de jerarquía —como Cavani— tienen un rol más allá de lo técnico: contagiar, empujar y dar ejemplo en todos los momentos, incluso en los calentamientos. En cambio, la imagen observada fue interpretada como falta de compromiso o desconexión con lo que estaba por venir.    Esta no es la primera vez que se habla de Cavani en clave polémica. Las críticas se alimentan tanto de la expectativa generada por su llegada a Boca, como por la nostalgia de sus mejores años en Europa y la Selección de Uruguay, frente a una realidad actual donde su influencia dentro del equipo se mezcla entre destellos de calidad y decisiones personales que no siempre convencen a la tribuna xeneize.    Dentro del campo, el delantero ingresó en el segundo tiempo y tuvo alrededor de 29 minutos de juego ante Platense, pero no logró desnivelar ni quebrar el cero en La Bombonera, contribuyendo a una noche que terminó con más preguntas que respuestas para el hincha.    Porque en Boca no alcanza con nombre si falta actitud: Las imágenes del calentamiento encendieron la discusión. Ruggeri no dudó en cuestionar al Matador. Y el hincha exige compromiso siempre. La camiseta azul y oro no admite dudas. Ni dentro ni fuera de la cancha.