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Úbeda en la cuerda floja y Boca sin rumbo

El técnico ya venía siendo observado con desconfianza por el hincha y las malas actuaciones como visitante terminaron de encender la alarma. En el anteúltimo año del mandato de Riquelme, el presidente deberá decidir cuánto más espera mientras la Copa Libertadores asoma en el horizonte.

  • 11/02/2026 • 14:03

En Boca no alcanza con ganar de local ni con promesas de paciencia. En Boca hay que dar señales. Y hoy la sensación es clara: Claudio Úbeda está en la cuerda floja.
 

El malestar no nació de un día para el otro. El hincha ya lo miraba con dudas, con ese gesto de ceño fruncido que aparece cuando el equipo no transmite seguridad. Pero las últimas actuaciones como visitante terminaron de agrandar la grieta. Boca pierde intensidad lejos de La Bombonera, pierde carácter, pierde identidad. Y eso, en este club, pesa.
 

El presente no enamora. No hay funcionamiento sostenido, no hay regularidad, no hay contundencia. Hay intentos, sí. Hay parches. Pero no hay una idea que convenza del todo. Y cuando la idea no convence, la paciencia se acorta.
 

El dato que sobrevuela todo es aún más fuerte: Riquelme está en el anteúltimo año de su mandato. El tiempo político también corre. Y si el proyecto futbolístico no despega, la presión no solo cae sobre el entrenador, sino sobre toda la conducción.
 

La Copa Libertadores arranca en abril. Ese es el verdadero examen. Boca no juega la Libertadores para participar. Boca la juega para competir, para imponer respeto, para volver a sentirse gigante en América. Y hoy la pregunta que muchos se hacen es inevitable: ¿llega Úbeda con crédito suficiente a ese desafío?
 

El vestuario todavía responde, pero la tribuna ya no disimula. El hincha de Boca no es injusto, pero tampoco es ingenuo. Ve un equipo que por momentos compite y por momentos se desarma. Ve dudas tácticas. Ve cambios que no siempre mejoran. Ve que afuera cuesta el doble.
 

Y cuando el equipo no contagia, el murmullo empieza a transformarse en reclamo.

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Riquelme deberá decidir cuánto más espera. Si la apuesta es sostener el proceso o si entiende que el equipo necesita un golpe de timón antes de que el calendario pesado lo arrastre. Porque en Boca el margen es mínimo. Siempre lo fue.


El hincha no pide milagros. Pide convicción, pide identidad, pide un Boca que salga a imponer condiciones.

La Libertadores está a la vuelta de la esquina.Y Boca no puede llegar con dudas.

Porque en este club, cuando la historia llama…no hay lugar para medias tintas.