Mientras el fútbol argentino sigue buscando identidad y equilibrio en la mitad de la cancha, Boca Juniors empieza a tomar forma con un mediocampo que, sobre el papel, está entre los más sólidos de la Liga Profesional y, por qué no, de todo el continente. La reciente llegada de Santiago Ascacíbar para reforzar la zona —junto con los ya asentados Leandro Paredes y Ander Herrera— le da al Xeneize un tridente con una mezcla única de jerarquía, presencia física, lectura de juego y balón dominado.   Santiago Ascacíbar: El mediocampista uruguayo llegó con cartel de protagonista. Con recorrido en Estudiantes de La Plata y seleccionado uruguayo, Ascacíbar combina llegada al área, intensidad en la marca y salida limpia, cualidades que le permiten ser un pivote tanto defensivo como ofensivo dentro del esquema boquense. Su incorporación le da a Boca un perfil más poderoso en las transiciones y una garantía de lucha en cada balón dividido. Leandro Paredes: Figura indiscutida en la creación y organización del juego, Paredes aporta lectura táctica, pase seguro y pausa en momentos claves. El volante ha demostrado que puede manejar tiempos, conectar líneas y generar juego desde posiciones adelantadas o retrasadas, y su experiencia internacional —incluyendo participaciones en Europa y Selección Argentina— marca la diferencia en duelos cerrados y de alta exigencia. Ander Herrera: Llegado al club con la expectativa de aportar carácter y agresividad en el mediocampo, Herrera combina técnica técnica, despliegue y temperamento competitivo. Su perfil completo permite a Boca ocupar con inteligencia los espacios intermedios, ayudar en la recuperación y asistir en la circulación del balón con precisión. Una mezcla de perfiles que potencia al equipo Lo que hace especial a este tridente es la combinación de diferentes cualidades que se potencian entre sí:Ascacíbar aporta fuerza y llegada a los duelos. Paredes aporta pausa, salida limpia y creatividad. Herrera aporta intensidad, presión y solidez en los recorridos.   Esta mezcla no solo aporta versatilidad, sino que además ofrece a Claudio Úbeda múltiples variantes tácticas para los partidos, ya sea priorizando posesión, presión alta, ataque directo o juego por bandas.   Además, en un fútbol argentino donde muchas veces la mitad de la cancha define partidos, tener tres volantes de este nivel —capaces de marcar, generar juego y conectar líneas— coloca a Boca en una posición competitiva tanto en el plano local como en el continental. Para vos, hincha xeneize Porque en Boca el mediocampo no es un detalle… es el corazón del equipo. Ascacíbar mete, rompe y llega. Paredes guía, piensa y ordena. Herrera acompaña, presiona y aporta fuerza. Si el fútbol se gana en el medio…Boca puede tener una de las mejores trincheras del país.