Boca entendió que el triunfo ajustado ante Riestra en el debut del Torneo Apertura dejó más mensajes que festejos. Por eso, tras avanzar en la negociación por Santiago Ascacíbar, la dirigencia xeneize decidió ir a fondo en la búsqueda de dos delanteros para potenciar un ataque que hoy aparece corto de gol, variantes y contundencia.   La idea es clara: sumar nombres que puedan competir de inmediato, no apuestas a futuro. Las lesiones, los bajos rendimientos y la irregularidad de algunos atacantes obligaron al club a replantear prioridades. En el cuerpo técnico consideran que el equipo necesita más presencia en el área, peso ofensivo y alternativas reales para no depender siempre de lo mismo.   El propio Claudio Úbeda viene marcando puertas adentro que Boca genera situaciones pero le cuesta cerrarlas. El partido ante Riestra fue una muestra: dominio, paciencia, pero un solo gol y sufrimiento hasta el final. Ese diagnóstico empujó a acelerar gestiones para incorporar dos delanteros, uno con características más de referencia y otro con movilidad y gol.   Desde el Consejo de Fútbol reconocen que el mercado no será sencillo, pero saben que Boca no puede darse el lujo de fallar en este punto, sobre todo con la Copa Libertadores 2026 en el horizonte. La intención es cerrar al menos una de esas incorporaciones en el corto plazo y seguir negociando por la segunda, dependiendo también de posibles salidas.   El avance por Ascacíbar marcó un cambio de ritmo, pero la búsqueda de delanteros expone una realidad: el plantel todavía está incompleto. Y el hincha lo sabe. Boca necesita goles, necesita respuestas rápidas y necesita mostrar que aprendió de errores recientes, donde la falta de refuerzos ofensivos terminó pasando factura.   Porque en Boca no alcanza con competir… Hay que ganar. Hay que convertir. Hay que imponer presencia. Si llegan los delanteros que el equipo necesita, el mensaje será claro: Boca entendió que este año no hay margen para improvisar.