El cuerpo técnico de Boca Juniors, liderado por Claudio Úbeda, sigue probando variantes de cara a los compromisos que tendrá el equipo en el año, y en el ensayo previo al amistoso ante Olimpia de Paraguay quedó clara una intención táctica que puede marcar el rumbo del mediocampo: apostar por Ander Herrera y Leandro Paredes como eje central de la construcción de juego.   La idea del técnico es clara: mezclar la experiencia y precisión en la conducción con dinámica y salida limpia, permitiendo al equipo tener control territorial sin perder capacidad de transición hacia adelante. Herrera, con su lectura fina del juego y buen manejo de ritmos, puede descargar para abrir espacios y conectar líneas, mientras que Paredes ofrece pausa, circulación con sentido y apoyo para filtrar pases que rompan líneas defensivas rivales.   Este ensayo en el mediocampo responde no solo a la necesidad de ir encontrando una identidad futbolística más sólida, sino también a la intención de Úbeda de acomodar piezas con sinergia para cuando comiencen a llegar los compromisos oficiales, especialmente en la Copa Libertadores 2026 y en el torneo local. El amistoso frente a Olimpia —partido que servirá como prueba general — será la oportunidad ideal para poner en práctica esta propuesta sobre el terreno.   En los trabajos previos, también se observó que la dupla Herrera–Paredes puede dar equilibrio entre ataque y defensa, eliminando por momentos la necesidad de depender excesivamente de un solo mediocampista para comandar el partido. Esa convivencia de estilos —la pausa y experiencia de Paredes junto con la agresividad y estructura de Herrera— también puede servir para generar mayor cohesión con los volantes por afuera y brindar apoyo constante a los laterales en las fases de presión y recuperación.   La inclusión de esta dupla en el ensayo apunta, además, a explotar la versatilidad de los volantes de Boca, que deberán ser capaces de adaptarse a distintos momentos del juego y distintos rivales a lo largo del calendario internacional y nacional. Este planteo, si bien aún no está confirmado para el once titular, sí muestra la intención de Úbeda de formar un mediocampo confiable y con diferentes recursos técnicos y tácticos. Herrera y Paredes no solo son nombres…son intención de juego, jerarquía para controlar el partido, y proyección ofensiva cuando el equipo lo necesite. Así piensa jugar Boca…con orden, fuerza y corazón azul y oro