Boca Juniors empezó el mercado de pases 2026 con la mirada puesta en sumar jerarquía y experiencia para competir en todos los frentes, y Paulo Dybala aparece como uno de los sueños más anhelados por la dirigencia, el cuerpo técnico y, por supuesto, la hinchada xeneize.    El delantero argentino terminará su contrato con Roma a mitad de 2026, y aunque la llegada en el mercado de enero es prácticamente imposible por la voluntad del propio jugador de respetar su vínculo actual, en Boca son optimistas y trabajan para que llegue en junio en condición de libre.    Actualmente Dybala —de 32 años— no tiene asegurada la renovación del contrato con la Roma, que venía desde 2024 y fue extendido automáticamente hasta junio de 2026 por una cláusula. Su situación en Italia se vio complicada por lesiones y falta de continuidad en el equipo, lo que alimentó especulaciones sobre su futuro.    Boca ya inició el contacto con su entorno para manifestarle el interés por vestir la camiseta azul y oro, con un mensaje de seducción claro: la posibilidad de jugar Copa Libertadores y reencontrarse con su compatriota y amigo Leandro Paredes, quien viajó a Roma en plenas vacaciones para visitarlo y conversar sobre el proyecto.    A pesar del entusiasmo, en La Ribera también son conscientes de las limitaciones económicas del fútbol argentino en comparación con Europa y saben que la llegada de Dybala dependerá tanto de su situación contractual como de que el jugador acepte una propuesta acorde a la realidad del club.    Además, el factor familiar también apareció en esta historia: su esposa, Oriana Sabatini, está próxima a ser madre en marzo, lo que —según declaraciones de su entorno— podría influir en la decisión de radicarse en Argentina una vez que finalice su vínculo en Roma y se abra el mercado de pases en junio.    Por ahora no hay una oferta formal presentada por Boca, ni un acuerdo firmado, pero las gestiones continúan y el club mantiene la ilusión de poder contar con una de las figuras más destacadas del fútbol argentino en la actualidad.    Porque Boca no solo busca perfiles…busca historia, calidad y corazón xeneize. Y si hay un nombre que lo encarna…es Paulo Dybala—un campeón del mundo con fuego en los pies.  Ilusión de refuerzo de peso. Posibilidad de volver a jugar junto a Paredes.  Sueño abierto para la Libertadores 2026. Si se da…La Bombonera se encenderá de emoción.