El goleador que brilla en Racing Adrián “Maravilla” Martínez vivió un momento curioso y distendido durante sus vacaciones cuando un hincha de Boca Juniors lo tentó con la posibilidad de llevarlo a La Ribera.    Mientras compartía un momento relajado, el fanático —con tono irónico— le dijo que estaba intentando convencerlo de jugar en “Boquita” y hasta lanzó: “Riquelme, este es el nueve para Boca, pero nunca querés poner la plata”.    Miralo acá:¨Un fanático de Boca bromeó con una posible llegada de Adrián Martínez¨   La respuesta de Maravilla no se hizo esperar… y fue con una sonrisa: “Vale caro. Es el mejor, pero vale caro… 122 (millones de dólares)”, dijo entre risas en referencia a la altísima cláusula de rescisión que Racing le puso tras renovar su contrato recientemente.    Esa cláusula récord no es casualidad: el club de Avellaneda blindó a su figura luego de que pasara por momentos de sequía goleadora y volvió con todo, transformándose en uno de los delanteros más deseados del fútbol argentino, con números impactantes tanto en la liga local como en torneos continentales.    Con esa cifra, Racing se aseguró no solo retener a su atacante más importante sino también mandar un mensaje claro: si alguien quiere a Maravilla, deberá pagar un precio altísimo. Y Boca —como tantos otros clubes— sabe que una cifra así está muy lejos de lo que se suele invertir incluso en refuerzos “top” del continente.    El cruce distendido entre el delantero y el hincha dejó una muestra de la personalidad relajada de Martínez fuera de la cancha, y también marcó con humor una realidad del mercado: hay deseos que, por números y cláusulas, quedan fuera del alcance, aunque se digan con cariño y humor.  Porque Boca siempre despierta ilusiones…pero también atraviesa límites del mercado real. Maravilla Martínez se ganó su cláusula,y con ese número en la mesa…más que ilusión,hace pensar en estrategia. Boca sueña. El hincha lo pide. Pero el fútbol también tiene números. Y si algún día baja ese valor…tal vez volvamos a imaginarlo con la azul y oro. Porque en Boca…la pasión siempre está presente.