Después de un 2025 marcado por lesiones y ausencias prolongadas, Boca Juniors se mueve para cerrar uno de los temas más sensibles del verano: la continuidad de Ander Herrera, uno de los referentes del plantel. Aunque el mediocampista vasco no ejecutó la extensión automática que tenía prevista en octubre, la dirigencia xeneize le ofrecerá un nuevo contrato con ajustes si decide quedarse a vestir la azul y oro en el 2026.    El club reconoce el valor de Herrera dentro del vestuario: liderazgo, jerarquía y experiencia no son palabras menores cuando se habla de un plantel que debe consolidarse rumbo a la Copa Libertadores. Pero también es innegable que la temporada del número 21 estuvo condicionada por su físico y las múltiples lesiones, que lo mantuvieron fuera gran parte del año.    Ese contexto llevó a Boca a replantear los términos de su vínculo. Las opciones que barajan en la institución son dos: * Un contrato por productividad, donde parte de lo económico dependa de su rendimiento y cantidad de partidos jugados. * Una reducción salarial en la retribución fija respecto a lo que venía cobrando. Ambas alternativas buscan equilibrar el deseo de contar con su presencia y la necesidad de ajustar condiciones dadas las circunstancias vividas en 2025.  La propuesta no implica que Boca quiera desprenderse de Herrera: todo lo contrario. La intención es retenerlo y darle una chance de seguir aportando su temperamento en la mitad de la cancha, siempre que el propio futbolista acepte las nuevas reglas del juego contractual. En el club confían en que, si decide continuar, lo hará con la misma entrega que lo caracterizó desde su llegada.  Desde el entorno del jugador también se escucha que él mismo está en una encrucijada personal: con 36 años y varias lesiones musculares a cuestas, no solo piensa en lo que puede aportar en Boca, sino también en su futuro inmediato como profesional, incluyendo la posibilidad de retirarse o buscar otros desafíos.  Porque en Boca no solo se discute fútbol…se discute corazón y realidad. Ander Herrera representa experiencia, liderazgo y un estilo que pocos mediocampistas modernos tienen. Pero la batalla con el físico también forma parte del deporte. La dirigencia lo sabe. Vos lo sabés. Y él también lo sabe. Boca no renuncia a su presencia. Herrera no tiene un camino fácil por delante La palabra final la tiene él. Y mientras el vasco decide…La Bombonera espera con ganas,no solo futbolísticas…sino de sentir otra vez su garra en el mediocampo.