En el medio de los festejos por la consagración de Atlético Nacional en la Copa Colombia, se dio una escena que el pueblo xeneize ya empezó a interpretar como preludio de refuerzo: Marino Hinestroza se despidió del club verdolaga con un mensaje que emocionó y encendió la ilusión de Boca.    Tras el título conseguido con gol de Independiente Medellín, el volante con pasado en el fútbol colombiano apareció junto a Jorman Campuzano —ex mediocampista de Boca— en un vivo de Instagram desde el vestuario. Campuzano no dudó: “Ahí les mando para Argentina. Cuídenlo que es bueno”, manifestó, dando por hecho el inminente traspaso del extremo al Xeneize.    El gesto no fue aislado. Hinestroza también se despidió de sus compañeros y de la institución en sus redes sociales con un mensaje lleno de gratitud: “Esta historia de amor no podía terminar de otra manera… Te llevaré siempre en el corazón, Verde querido.” Las palabras y el contexto del título alimentaron aún más la sensación de que su ciclo en Colombia está terminado y que su futuro inmediato apunta al barrio de La Boca.    Y no es casualidad: desde hace semanas, Boca lo viene siguiendo de cerca. El extremo colombiano estuvo en carpeta para reforzar al equipo, con Marcelo Delgado describiéndolo como “rápido, hábil e interesante” para potenciar el ataque xeneize.    Hinestroza es un jugador con atributos bien definidos: suele jugar por la banda derecha, explosivo en el mano a mano, con velocidad para superar rivales y capacidad de encarar hacia el centro para finalizar o asistir. Su estilo fresco y vertical aporta un perfil distinto al plantel, algo que el Consejo de Fútbol —liderado por Juan Román Riquelme— buscó como prioridad tras la eliminación local de Boca en semifinales.    Con apenas 23 años, Hinestroza ya sabe lo que es competir con presión: su rendimiento en Atlético Nacional lo llevó también a ser citado por la Selección de Colombia en 2025. No es un goleador de raza, pero su incidencia en asistencias y participaciones ofensivas lo convierte en un recurso valioso para el esquema de Boca, que busca más desequilibrio por las bandas y variantes en el último tercio del campo.    Además, el contexto contractual con Nacional facilitó la operación: tras la exigencia inicial de una cifra elevada que complicó el pase a mitad de año, la desaceleración del rendimiento y la disposición del club colombiano redujeron las pretensiones económicas, lo que acercó posturas para que Boca pueda avanzar por su llegada sin tensar presupuestos.    Porque en Boca no se piensa en refuerzos cualquiera…Se piensa en jugadores que puedan cambiar partidos. La despedida de Hinestroza no fue un adiós triste:fue el inicio de una nueva historia xeneize.Con una corona en la mano y el corazón cargado, el colombiano se prepara para vestir la azul y oro. Boca quiere desequilibrio. Boca quiere velocidad. Boca quiere fútbol que rompa líneas. Y si Hinestroza llega…la Bombonera va a empezar el 2026 con otro rugido.