Mercado de Pases

Inferiores o refuerzos: qué rindió más

El debate eterno entre formar chicos del club o comprar jugadores de otros equipos volvió a instalarse entre los clubes grandes del fútbol argentino. Analizamos qué estrategias rindieron más y cómo esta discusión impacta en Boca Juniors de cara al armado del plantel para 2026.

  • 18/12/2025 • 13:30

 

En el fútbol argentino siempre está en agenda la polémica de si conviene más apostar por las inferiores propias o invertir en jugadores comprados a otros clubes. La pregunta atraviesa generaciones y estilos de gestión, y este año volvió a cobrar fuerza entre los clubes más grandes. 


En un año donde Boca, River, Racing, Independiente y San Lorenzo disputaron no solo puntos sino también prestigio en el mercado de talentos, el análisis de resultados volvió a poner en primer plano la importancia de decidir bien entre apostar a cantera o fichajes externos. 
 

Leandro Paredes llegó al país y está listo para firmar con Boca

La vuelta de Leandro Paredes desde la Roma en julio, le cambió la cara a un equipo que venía de un rotundo fracaso en el Mundial de Clubes y fue una pieza clave en la levantada futbolística en el Torneo Clausura. Ayrton Costa, quien llegó desde el Royal Antwerp en enero, se afianzó como una garantía en la zaga central y fue el mejor defensor del año.

costa

 

Sin embargo, hay una larga lista de futbolistas que arribaron a Brandsen 805 esta temporada y no cumplieron con las expectativas. Alan Velasco, la segunda compra más cara en la historia del club, apenas marcó un gol en 31 presentaciones con la azul y amarilla, lo cual es muy poco teniendo en cuenta los USD 10.000.000 que la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme desembolsó por él.

 

 

En lo que respecta a los juveniles, Milton Delgado y Lautaro Di Lollo fueron los valores más destacados. 


Los casos de éxito en inferiores existen: muchos clubes lograron consolidar jóvenes que luego rindieron en Primera y, en algunos casos, se vendieron por grandes cifras. La formación de jugadores propios no solo refuerza la identidad de un club, sino que además, a largo plazo, puede generar ganancias económicas importantes en un mercado cada vez más exigente. 


En ese sentido, distintas investigaciones y análisis de mercado muestran que invertir en academias de juveniles puede impactar positivamente en el valor futuro de los futbolistas, lo que a su vez se traduce en mayor rendimiento y rendimiento económico para los clubes que apuestan por ese modelo. 


Pero también hay situaciones donde el acceso a talento ya formado y experimentado acelera resultados deportivos, especialmente cuando un club está bajo presión por obtener títulos, competir internacionalmente o sostener una campaña exigente.


Y aquí es donde Boca tiene una discusión particular:
Por un lado, su propia historia está plagada de figuras surgidas de inferiores que se convirtieron en ídolos o instrumentos de grandes ventas.
Por el otro, las últimas temporadas también mostraron decisiones dirigenciales que acudieron al mercado para traer nombres con trayectoria y peso internacional para fortalecer la plantilla rápidamente.


La lectura es clara: ninguna vía es excluyente, pero cada una tiene riesgos y recompensas diferentes. Mientras las inferiores pueden tardar años en dar frutos, las compras (si se hacen bien) pueden aportar de inmediato. Pero si no se planifican con un criterio sólido, pueden transformarse en inversiones que no rindan lo esperado.


Para Boca, que se prepara para una temporada clave con la Copa Libertadores 2026 en la mira, esta dicotomía se vuelve aún más sensible. El club ya anunció a Marino Hinestroza como primer refuerzo ofensivo, lo que demuestra que la dirigencia está dispuesta a invertir en fichajes que puedan aportar al presente inmediato. 


Sin embargo, también hay juveniles de la cantera que vienen empujando fuerte y que la institución deberá decidir si les da espacio en Primera o si los apuesta a otro tipo de experiencia. La clave, tanto para Boca como para el resto de los grandes, es encontrar equilibrio entre la proyección interna y la adquisición externa de talentos que puedan rendir tanto a corto como a largo plazo.

 

Porque Boca no se construye con un solo camino…Sino con visiones claras, planificación inteligente y ambición ofensiva.

Las inferiores son orgullo…Los refuerzos son necesidad…Y la combinación de ambos es lo que arman equipos que compiten.

Juventud con identidad. Experiencia con hambre. Boca con visión.