Últimas Noticias

Macri volvió a atacar a Riquelme y reavivó la grieta en Boca

Mauricio Macri redobló sus críticas contra Juan Román Riquelme y apuntó directo a la conducción actual de Boca Juniors. Habló de una gestión personalista, cuestionó decisiones deportivas y volvió a encender una grieta que atraviesa al club dentro y fuera de la cancha.

  • 16/12/2025 • 14:39

La política volvió a meterse de lleno en Boca Juniors. Y no de manera sutil. Mauricio Macri, expresidente del club y figura central del macrismo boquense, volvió a cargar con dureza contra Juan Román Riquelme y su conducción, en declaraciones que sacudieron al mundo xeneize y reavivaron una grieta que nunca terminó de cerrarse.
 

Mauricio Macri

Macri fue directo. Sin rodeos. Cuestionó el estilo de gestión del actual presidente y lanzó una frase que hizo ruido: “Se cree más importante que el club”. Para el exmandatario, Boca atraviesa un momento donde las decisiones no pasan por un proyecto institucional sólido, sino por una lógica personalista que, según su mirada, termina debilitando al club.
 

Las críticas no quedaron solo en el plano dirigencial. Macri también apuntó al funcionamiento deportivo, a la falta de planificación y a lo que considera un retroceso en términos de jerarquía futbolística. En su discurso, dejó en claro que observa a un Boca encerrado en sí mismo, con menos diálogo, menos apertura y más confrontación interna.
 

El mensaje llega en un momento sensible. Boca viene de una eliminación dolorosa, discute la continuidad del cuerpo técnico, analiza el mercado de pases y empieza a preparar el 2026 con la Copa Libertadores como gran objetivo. En ese contexto, las palabras de Macri no hacen más que agitar las aguas y profundizar el clima político que rodea al club desde hace años.
 

Del otro lado está Riquelme, el máximo ídolo futbolístico de la historia de Boca, hoy convertido en presidente y responsable absoluto del proyecto. Para sus seguidores, Román sostiene un modelo que pone a Boca por encima de los negocios. Para sus críticos, en cambio, su gestión peca de cerrada, personalista y poco autocrítica.
 

Lo cierto es que el choque entre Macri y Riquelme ya excede los nombres propios. Es un choque de modelos, de formas de entender Boca y de ejercer el poder dentro del club. 
 

Más allá de las chicanas externas, hay errores propios que Riquelme no puede seguir esquivando. Como presidente, cerró la gestión en un círculo cada vez más chico, con decisiones concentradas, poco diálogo y escasa autocrítica. Boca perdió previsibilidad deportiva, cambió entrenadores sin un rumbo claro, improvisó en momentos clave y dejó pasar mercados de pases donde la jerarquía no llegó cuando más se la necesitaba. La idolatría no puede ser un escudo permanente: conducir Boca exige algo más que amor por el club, exige planificación, amplitud política y capacidad para corregir. Cuando el proyecto se vuelve personal y no institucional, el riesgo es que Boca empiece a girar alrededor de los nombres y no del escudo, y eso —en un club gigante— siempre termina pasándose factura.
 

Mientras tanto, el hincha mira. Escucha. Se cansa. Porque Boca no vive solo de declaraciones cruzadas, sino de fútbol, resultados y proyectos claros. Y cada vez que la grieta vuelve a escena, el ruido tapa lo verdaderamente importante: la cancha.

 

Hoy la grieta vuelve a escena, con viejos protagonistas y heridas que no cierran. Pero el hincha sabe algo que nadie debería olvidar: el club está por encima de todos.

Que discutan ellos.Que hablen ellos.

Boca, como siempre, seguirá viviendo en la tribuna, en la calle, en la Bombonera…
y en el corazón del pueblo xeneize.