Boca no se queda quieto. Mientras el plantel disfruta de unos días de licencia y el cuerpo técnico empieza a delinear la pretemporada, el Consejo de Fútbol ya puso primera en el mercado de pases. El objetivo es claro y no admite rodeos: sumar un refuerzo ofensivo que marque la diferencia pensando en la Copa Libertadores 2026.   Según trascendió, Boca inició negociaciones formales por un delantero del fútbol argentino que actualmente disputa competencias internacionales, un dato no menor a la hora de pensar en adaptación inmediata y roce en partidos grandes. En La Ribera entienden que el equipo necesita mayor poder de fuego, sobre todo después de un semestre donde el gol apareció en cuentagotas en los momentos clave.   La búsqueda no es improvisada. La eliminación en semifinales del Clausura dejó una sensación clara: Boca compite, ordena, pelea… pero le falta contundencia. Y en la Copa, esa carencia se paga caro. Por eso, el refuerzo que se pretende debe tener características muy específicas: movilidad, personalidad, capacidad para jugar bajo presión y, sobre todo, gol.   Desde el club mantienen hermetismo sobre el nombre, aunque el perfil está definido. Se trata de un atacante con presente, que ya demostró rendimiento en escenarios exigentes y que pueda convivir con figuras como Cavani, Merentiel o Zeballos, aportando soluciones cuando los partidos se cierran y el margen de error es mínimo.   La dirigencia sabe que el hincha pide señales. Ser cabeza de serie en la Libertadores eleva la expectativa y obliga a Boca a estar a la altura del escudo. Por eso, el mercado no se pensará solo en cantidad, sino en calidad. No alcanza con sumar nombres: hay que sumar jerarquía que se note en la cancha.   Además, la posible llegada de un refuerzo ofensivo se da en paralelo a otros movimientos que Boca analiza: la situación de Cavani y el regreso de varios futbolistas a préstamo. Todo forma parte de un rompecabezas que apunta a armar un plantel competitivo, equilibrado y con variantes reales en ataque.   Porque Boca no puede esperar. Porque la Copa no perdona. Porque el gol es sagrado. La búsqueda de un refuerzo ofensivo no es solo una negociación más: es una declaración de intenciones. Boca quiere volver a pegar fuerte, quiere volver a ilusionar y quiere que la Bombonera vuelva a rugir en noches de Libertadores. Que llegue el que tenga hambre. Que pese la camiseta. Que el gol vuelva a ser bandera. Porque cuando Boca ataca con convicción… el continente escucha.