En un contexto de planificación de mercado y de búsqueda de respuestas tras una temporada cargada de emociones, decisiones y una dolorosa eliminación en semifinales, Leandro Paredes volvió a dar que hablar. El capitán xeneize, con el plantel de Boca licenciado, decidió viajar a Roma, Italia, y se lo vio en el estadio presenciando el partido de su exequipo.  Su visita no fue casual: Paredes se mostró junto a figuras del plantel romano, incluidos sus excompañeros como Paulo Dybala, cuyo contrato finaliza en junio de 2026 y que desde hace meses está en la mira de Boca. La presencia de Paredes en la capital italiana reavivó la ilusión en La Ribera de poder ver alguna vez a la “Joya” con la camiseta azul y oro.    Dybala, que no fue titular en el duelo ante Como y estuvo en el banco de suplentes, vive un momento de incertidumbre con su futuro en Roma. Según medios italianos, la posibilidad de renovar su contrato está complicada debido a su temporada con varias lesiones y falta de continuidad, lo que abre una ventana de oportunidad para Boca.    Para el pueblo xeneize, ver a Paredes en Roma no fue un simple gesto de amistad: fue una señal directa de entrelazar proyectos, de intentar convencer a uno de los nombres más deseados del mercado. El volante, que compartió vestuario con la Joya en la Serie A, aseguró meses atrás que “lo esperamos con la ilusión intacta”, palabras que resonaron con fuerza entre los hinchas.    Por otra parte, las versiones que vinculan a Dybala con un arribo a Boca no son nuevas. El vínculo entre ambos, reforzado por la amistad fuera de la cancha, sobrevuela el mercado de pases desde hace tiempo, e incluso se llegaron a mencionar conversaciones y deseos de reencontrarse algún día bajo la misma camiseta.    Sin embargo, desde Boca también hay cautela. Marcelo Delgado, encargado del fútbol profesional, reconoció que la llegada de la Joya es una posibilidad, pero que dependerá de muchos factores, entre ellos la decisión personal de Dybala, su situación contractual en Roma y las condiciones deportivas y económicas que el Xeneize pueda ofrecer.    Desde el club, más allá de los rumores que alimenta la cercanía emocional de Paredes con su amigo, se trabaja en un plan más amplio para el mercado: reforzar el plantel pensando en la próxima Copa Libertadores, equilibrar el presupuesto y evaluar qué nombres pueden llegar para potenciar el equipo. Y en ese mapa de sueños y necesidades, el apellido Dybala ocupa un lugar de privilegio.    Porque en Boca no se sueña con cualquier nombre: Se sueña con nombres que tocan el corazón. Y cuando ese nombre es de alguien que ya brilló con tu bandera, la ilusión crece. Ver a Paredes caminar por las calles de Roma junto a la posibilidad de ver a Dybala con la azul y oro no es un dato menor. Es una historia que late, vibra y, sobre todo, ilusiona.   Porque en Boca… la ilusión nunca se negocia.