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Ciclo Úbeda en Boca: los pros y contras que dejó su paso

Tras la eliminación en semifinales y en plena definición de futuro para 2026, el ciclo de Claudio Úbeda en Boca deja una imagen con luces y sombras. A la hora del balance, hay aciertos que valen y errores que duelen: una mezcla que divide opiniones y enciende debates en el mundo xeneize.

  • 12/12/2025 • 08:00

La crítica de Riquelme a Úbeda y por qué hablará con algunos jugadores sobre el tema

Todo indica que Claudio Úbeda será el entrenador de Boca en 2026. La dirigencia comandada por Juan Román Riquelme ratificaría al técnico que se hizo cargo del plantel tras la muerte de Miguel Ángel Russo.

Un ciclo con luces y sombras

Claudio Úbeda llegó al banco de Boca en un momento peculiar: tras el regreso de Miguel Ángel Russo y la repentina muerte del entrenador histórico, el Sifón se encontró al frente de un plantel exigido y un entorno cargado de presión. Su paso, corto pero intenso, dejó sensaciones mixtas que valen la pena desgranarse con realismo y pasión xeneize.


Pros del ciclo: identidad, orden y reacción inicial

Una de las principales virtudes que marcó la etapa de Úbeda fue el orden defensivo y la respuesta colectiva. El equipo, que venía con altibajos, encontró una racha importante con seis victorias consecutivas incluyendo el Superclásico frente a River —un dato que no es menor para un Boca sediento de clásicos ganados.
 

Ese tramo dio aire, creyó confianza y permitió enderezar el rumbo tras caídas duras. Los jugadores respondieron, el grupo se sintió unido y el mensaje del entrenador encontró eco… al menos durante un tiempo.
 

Otro pro que los hinchas valoraron fue la gestión de grupo: en un vestuario con figuras fuertes y personalidades definidas, Úbeda supo sacar adelante partidos apelando al compromiso y la entrega.


Contras del ciclo: decisiones polémicas y ausencia de jerarquía en momentos claves

Pero si hay algo que quedó marcado con fuego en la memoria xeneize fueron decisiones tácticas y cambios que no terminaron de cerrar. La más recordada —y dolorosa— fue la sustitución de Exequiel Zeballos en la semifinal con Racing, un movimiento que encendió la polémica y pareció torcer la dinámica del partido.
 

Esa acción, junto a la falta de variantes ofensivas claras en momentos decisivos, expuso una falta de profundidad táctica: la sensación de que, cuando Boca más necesitaba inventiva y chispa, el equipo se quedó sin herramientas.
 

Además, la gestión de figuras de peso, como Edinson Cavani o Ander Herrera, fue un punto sensible. Cavani, con problemas físicos repetidos, nunca logró consolidarse como referente indiscutido bajo su mando. Herrera, por su parte, alternó buenas apariciones con ausencias prolongadas.
 

En suma, mientras Boca mostró orden y respuesta física, le faltó a veces jerarquía ofensiva y soluciones tácticas valientes en instancias definitorias.

Claudio Úbeda

Para muchos hinchas de Boca, el paso de Úbeda deja sentimientos encontrados. Por un lado, se reconoce que el Técnico mantuvo al equipo competitivo, con carácter ganador y sin renunciar a la identidad de lucha que caracteriza al club.
 

Pero por el otro, quedan errores que dolieron, que se sienten como oportunidades perdidas especialmente porque Boca viene de años sin títulos internacionales y con eliminación dolorosa en semifinales de su torneo local.
 

Esa dualidad genera debates encendidos: ¿fue un buen ciclo? ¿Se construyó algo sólido para el futuro? ¿O fueron parches con luces y muchas sombras? La respuesta no es lineal, pero sí apasionada —como todo lo que rodea al Xeneize.

 

Porque Boca no se mide solo por estadísticas…Se mide por el orgullo, por el escudo, por la camiseta que pesa, por el grito en la Bombonera y por la fe intacta hasta el último minuto.
 

El ciclo de Úbeda tiene pros para rescatar y contras para debatir. Es la clase de balance que no se cierra con números, sino con sensaciones. Con heridas que duelen, con decisiones que quedaron en el alma y con ese eterno deseo de volver a gritar campeón.
 

Y vos, que vivís cada partido con el corazón en la mano… sabés que Boca no es solo resultados: es identidad.
Siempre fue así, y siempre lo será.

Porque las sombras no tapan la historia. Y porque este club exige siempre… volver a crecer.