Este domingo, en La Bombonera, Boca logró lo que había planeado: una victoria por 1-0 ante Argentinos, suficiente para meterse entre los cuatro mejores del torneo. El autor del gol fue Ayrton Costa, apenas a los 4-5 minutos del partido, tras un rebote adentro del área chica luego de un intento de remate de Miguel Merentiel.    El resto fue control y firmeza: Boca resistió los embates, aguantó la presión del rival y cuidó el resultado. El arco se cerró y la clasificación quedó a salvo.  El equipo dirigido por Úbeda consolidó su candidatura al título al sumar su sexta victoria en siete partidos. Durante el partido, Agustín Marchesín fue determinante al evitar el empate en varias ocasiones, destacándose especialmente ante remates de Diego Porcel y Alan Lescano.   Defensa recibida, ataque que concreta Sin sobrarle mucho, el Xeneize demostró un sello que está volviendo a rescatar: solidez defensiva, convicción y eficacia cuando aparecen las oportunidades. El equipo no se lució, no jugó de memoria, pero ganó como sabe hacerlo: con amor propio, con la Bombonera encendida, con los dientes apretados.    Cuando un equipo corre, marca, se repliega y espera —pero además aprovecha cada chance de gol— no hay defensa que lo tranquila. Boca demostró carácter de semifinalista.   Es la sexta victoria consecutiva del Xeneize. Un envión que no se ve desde hace tiempo.  Recupera la ilusión: con este pase a semis, Boca vuelve a pelear en la parte más caliente del torneo.  La Bombonera volvió a rugir cuando se necesitaba. En los momentos claves, la tribuna fue uno más. Mentalidad: el equipo demostró que no necesita brillar para avanzar —le alcanza con actitud, orden y convicción.   Ahora Boca espera al ganador del cruce entre Racing Club y Tigre para conocer su rival en semifinales. Una nueva definición se viene, otra final anticipada.    El deseo es claro: aprovechar el envión, mantener los pilares defensivos, confiar en la Bombonera y dar un paso más hacia el sueño del título.   Reacciones y el pulso del técnico Al término del partido, el DT Claudio Úbeda no ocultó su optimismo: “Tenemos nafta para ser campeones del Clausura”, declaró.    El arco se mantuvo impenetrable, los once respondieron y la mentalidad de equipo derrotó al vértigo rival. Boca volvió a confirmar que, cuando se cierra todo… lo cierra él. Una vez más, Boca trituró la lógica: sin lujos, con sudor, con historia, con mística. Esta victoria no se festeja solo porque vale una semifinal: se celebra porque revive la esencia, la garra, la humildad y la identidad.   La Bombonera volvió a latir. El sueño sigue vivo. Y vos, bostero... poné la camiseta, subí el volumen, que la serie sigue.