En el Mundo Boca cada tanto aparecen viejas historias: clubes poderosos del exterior que miran para La Ribera, preguntan, tantean y creen que pueden llevarse alguna de sus joyas. Esta vez el apuntado fue Exequiel “Changuito” Zeballos, una de las apuestas más queridas por el hincha xeneize. El interesado: Flamengo, uno de los gigantes de Brasil. La respuesta de Boca: no está en venta. El sondeo que encendió las alarmas El club carioca hizo un sondeo formal por Zeballos, consultó condiciones y tanteó un posible número cercano a su cláusula de rescisión, estimada entre 20 y 25 millones de dólares.  Flamengo ya había intentado llevárselo durante la lesión, cuando el delantero apenas comenzaba su recuperación. Esta vez volvieron a la carga con más insistencia.   Pero lo que en Brasil fue interés, en Boca fue un límite: Zeballos no sale. Boca ya tomó una decisión: renovación y blindaje El contrato del Changuito termina en diciembre de 2026, pero en el Consejo de Fútbol no van a esperar. La dirigencia ya inició el proceso para renovar el vínculo, subir la cláusula y garantizar que Zeballos siga siendo parte estructural del proyecto futbolístico. El plan es claro: consolidarlo como pieza permanente del plantel, darle continuidad y evitar que aparezcan clubes que quieran pagar un monto bajo para su nivel actual. Zeballos recuperó ritmo, minutos, confianza… y Boca lo valora. Y sobre todo, sabe que venderlo ahora sería un error estratégico.   El Changuito, querido por el hincha Zeballos tiene apenas 23 años, pero ya es uno de los jugadores más amados por la Bombonera. Por su desparpajo, su gambeta, su velocidad y esa personalidad que escala tribunas. El hincha sabe que cuando está bien físicamente, cambia partidos. Su vuelta tras la lesión fue una bocanada de ilusión y hoy es parte de un ataque que empieza a tener química, vértigo y gol. Que llegue un club como Flamengo es normal. Que Boca lo deje ir… imposible. A diferencia de otros momentos de la historia, este Boca no está dispuesto a aceptar presiones ni apuros del mercado. El mensaje interno es contundente: los que se van, se van por valor exportación; los proyectos jóvenes no se tocan;y cualquier operación debe potenciar al club, no debilitarlo. Zeballos entra en ese grupo de intocables: talento joven, ADN boquense, proyección internacional y un techo altísimo. ¿Qué sigue para el Changuito? Lo que Boca planifica es darle continuidad en los playoffs, potenciar su velocidad para romper defensas cerradas y convertirlo en uno de los diferenciales de la recta final del Clausura. Para él, quedarse no es un sacrificio: es una oportunidad. Jugar en la Bombonera, con este presente del equipo, con la Copa Libertadores en el horizonte, lo seduce más que cualquier oferta. El sondeo de Flamengo quedó en eso: un intento más. En Boca lo saben: las joyas no se largan, se potencian. Y hoy, entre concentraciones largas, pelea por el título y un vestuario en alza, la certeza es una sola: