Practica y señales Durante la sesión en Ezeiza, Boca trabajó con un once alternativo que ya anticipa dos variantes: el ingreso de Ander Herrera desde el arranque y la inclusión de Carlos Palacios dejando fuera a Tomás Belmonte. Herrera, que no arrancaba desde el inicio hacía cinco meses, aparece como titular clave para dar equilibrio.   La simultánea variante en la banda derecha confirma que Úbeda quiere una mezcla: experiencia para manejar ritmos + juventud para romperlos. ¿Por qué importa la vuelta de Herrera? 1. Experiencia que se necesita: Herrera aporta recorrido europeo, control de juego y liderazgo. 2. Se acabó la espera: Cinco meses sin ser titular dicen que llegó el momento de revalidar. 3. Mensaje al vestuario: “Si trabajás, la rotación te devuelve chances”. 4. Preparación para lo mayor: Con los playoffs cerca, Herrera entra como ficha para duelos decisivos. La delantera y la frescura que se busca Mientras Herrera entra, la delantera se mueve también: con Milton Giménez fuera del duelo ante Tigre, el equipo apuesta por velocidad, movilidad, sorpresa. Esto no es solo para un partido: es para la recta final. La idea es clara: no aflojar, pero dosificar para estar fuertes en lo que viene. ¿Qué está en juego? * El primer puesto de la Zona A del Torneo Clausura 2025. * Llegar a los playoffs con todos los engranajes listos. * Consolidar al equipo como serio aspirante tanto local como continental. * El once que asoma transmite que Boca no improvisa: planifica. Riesgos vs Posibilidades Claro que hay: cambiar piezas puede romper ritmo. Pero cuando el equipo lo hace con cabeza, con plantilla, con proyecto… el riesgo baja. Herrera debe responder. Palacios debe confirmar. Y el equipo debe sostener.   Hincha xeneize: verlo entrar al campo con Herrera, Palacios, sin Giménez… no es debilidad. Es estrategia. Porque en Boca no importa solo quién juega, sino cómo, cuándo y por qué. Este equipo no se acomoda. Se mueve. Y hoy, esa será nuestra ventaja.