Vamos por otro empujoncito:      En un estadio cargado de tensión y minutos que se escapaban, Boca logró convertir lo que parecía una misión cuesta arriba en un triunfo clave. A los 4 minutos del complemento, Exequiel Zeballos abrió el marcador para el Xeneize. Pero el local reaccionó y lo igualó con un tanto de Edwin Cetré. Y cuando todo parecía terminar en empate, apareció Miguel Merentiel para anotar desde el punto penal y decretar el 2-1 definitivo.    Exequiel Zeballos, el Changuito, la eterna promesa, contra Estudiantes dejó el diminutivo tirado a un costado y fue, de a ratos, la esperanza que todos vienen anunciando desde hace años convertida en realidad.    El valor del triunfo trasciende la victoria misma: con este resultado, Boca alcanzó los 56 puntos y +25 de diferencia de gol, quedando en el segundo lugar de la anual, solo por debajo de Rosario Central que ya aseguró el primer puesto con 62 unidades.    El dato que aumenta la emoción: mientras Boca festejaba, su clásico rival River Plate cayó y quedó con 52 puntos, lo que agrandó la brecha a cuatro puntos antes del Superclásico. El domingo, cueste lo que cueste, Boca.   Ahora, el equipo de Claudio Úbeda depende de sí mismo para ingresar directamente a la Libertadores, sin pasar por fases de repechaje riesgosas. Faltan pocas fechas, pero el camino toma forma: lo que resta es mantener la convicción para cerrar la serie. Lo preocupante es el arquero. No tenemos. Chiquito se fue, García está retirado, Brey no terminó nunca de acomodarse y Marchesín se manda al menos una por partido   Hincha xeneize: esto es lo que se siente cuando la camiseta se pelea hasta el final. Boca no entró solo en una lucha por puntos: está construyendo su lugar entre los grandes de América otra vez. Y vos estás en la tribuna para ver cómo sucede. Que La 12 lo acompañe, que el grito explote y que el escudo, ese que llevás en el pecho, se llene de orgullo.