El central de 21 años, Lautaro Di Lollo, se convirtió en titular indiscutido del Boca de Claudio Úbeda. Lleva nueve partidos seguidos como titular, mide casi 1,90 m de estatura y se afianza como una garantía en la defensa xeneize.  Sin embargo, su buena racha tiene una sombra: Di Lollo llegó a cuatro amarillas y está ahora al borde de la suspensión por acumulación para el Superclásico frente a River. El reglamento marca que con cinco amonestaciones debe cumplir suspensión obligatoria.  La fecha clave es la del duelo inmediato antes del clásico: si Di Lollo ve una amarilla más, quedará afuera del partido contra River. Boca analiza cuidadosamente su inclusión en el próximo encuentro, porque prescindir de él en el Monumental podría debilitar la zaga. En el plantel, el ambiente es de cautela: Di Lollo sabe que cada acción cuenta, cada anticipo fuerza, cada cruce pone el riesgo sobre su estado físico y disciplinario. Su aporte al equipo es valorado, pero ahora deberá jugar con cabeza fría y evitar protagonismos innecesarios. Para Úbeda es un dilema: confiar en la defensa titular o preservar al joven zaguero para la gran cita. El técnico entiende que Di Lollo ha dado seguridad, pero el clásico exige minimizar riesgos. El jugador lo asume con madurez: “Sé la situación, trato de estar concentrado y hacer lo que el equipo necesita”. Boca necesita tanto su potencia defensiva como su tranquilidad disciplinaria. El clásico se acerca y Di Lollo está al filo: con el apoyo del club, la responsabilidad de sostener el nivel y la presión de que una amarilla más podría dejarlo fuera del duelo más grande del año.