La filtración que sacudió La Ribera Según un informe de Canal 26, el nombre que aparece con fuerza para ocupar el banco de Boca Juniors en 2026 sería Diego Aguirre, actualmente en Peñarol.  El Presidente honorario del “Carbonero”, Juan Pedro Damiani, declaró: > “Sí, claro que Boca quiere a Diego Aguirre… me preguntaron de Boca Juniors. El que me lo planteó es un amigo y le dije: ‘No me lo lleves porque para nosotros es muy importante, pero es ideal para Boca … para limpiar todo’”.    ¿Por qué impacta este nombre? - Para el hincha de Boca, esto tiene varias lecturas: - No es precisamente Claudio Úbeda, quien muchos creían que sería el sucesor natural de Russo. Esto marca que la dirigencia busca otra línea. - Aguirre viene con experiencia en clubes grandes, sabe del costado de “limpiar” o renovar, lo que suena acorde a la gestión que Riquelme pretende: fuerte, con control, identidad. - También se lee como un mensaje interno: el club quiere mando claro, y quizá menos experimentación. En un momento de transición creciente, el elegido “externo” tiene mayor impacto. Aguirre debería asumir bajo la presión de un club donde el margen de error es mínimo, con la obligación de pelear títulos y regresar de lleno al plano internacional. Mientras, la hinchada xeneize exige que el técnico sienta la camiseta o que al menos comprenda sus códigos. Que venga de fuera genera escepticismo, pero también expectativa.   Objetivos inmediatos: Boca no puede “esperar”. Si en 2026 el técnico asume, los resultados tienen que estar desde el arranque. La clasificación a la Libertadores, los clásicos, la Copa Argentina: todo tiene que moverse rápido. legir a Aguirre sería una declaración de que Boca debe reconectar con la eficacia, con el triunfo y con la estructura. Al mismo tiempo, se abre un capítulo: ¿cómo convivirán los juveniles que emergen, la identidad del club y la necesidad de éxitos inmediatos? El técnico lo va a definir.   El nombre de Diego Aguirre suena y resuena en La Bombonera. No es un rumor cualquiera: marca un rumbo. Boca Juniors está listo para dar un salto o para estancarse. Y en ese balance, la elección del técnico para 2026 se vuelve un punto de inflexión. No es solo quién se sienta en el banco: es qué estilo, qué exigencia y qué proyecto se activa desde puertas para adentro. Bostero, el reloj ya corre y la historia no espera.