Desde su irrupción en el Mundial Sub-20, Gorosito se convirtió en uno de los puntos más altos del torneo. “Fue una experiencia única… muy lindo”, dijo sobre su paso por el combinado nacional.    Su golazo frente a Italia y su rol ofensivo desde el lateral lo posicionan como una ficha clave del futuro de Boca.    En el club, la historia suena así: ingresó de las inferiores, pasó por la Reserva y ya debutó en Primera, aunque aún con protagonismo limitado.  Hoy, con la camiseta azul y oro puesta, el pibe miró al cielo y asumió la meta más xeneize de todas: un día pisar ese césped que tiembla bajo los cantos de La 12.   Para los hinchas, Gorosito ya es motivo de ilusión: si bien la exigencia en el lateral derecho es fuerte, su nombre aparece cada vez más en conversaciones de gente que reclama cantera, identidad y sangre nueva.   El club lo observa, la hinchada lo pide, y él sabe que el camino no tiene atajos: trabajo, paciencia y partido tras partido. ““Hoy, el sueño es jugar en la Bombonera””, repitió, consciente de que en Boca las metas son tan inmediatas como eternas. Ahora, la pregunta es: ¿cuándo lo veremos de azul y oro en el templo xeneize, con la butaca 12 estallando por un pibe que llegó desde Moreno para soñar, jugar y dejar su nombre en la historia?