El ciclo de Diego Martínez en Boca Juniors fue breve, intenso y emocional. Tras su salida, el entrenador rompió el silencio y analizó su paso por el club más popular del país: “Viví cosas muy fuertes, de esas que te marcan para siempre. Me fuí con la sensación de haberlo dejado todo y en paz conmigo mismo.” Martínez, que había llegado con el respaldo del Consejo de Fútbol y la bendición directa de Juan Román Riquelme, hizo un repaso profundo de su experiencia al frente del equipo. Sin reproches, pero con frases que dejaron entrever matices de gestión, el DT explicó que su relación con el presidente xeneize fue más institucional que personal. “No tuve mucha relación con él. La que tuve fue normal, buena. Me hubiese encantado tener más reuniones de trabajo, hablar más de fútbol”, reconoció Martínez en una entrevista reciente.   En varias oportunidades aclaró que su interlocutor más frecuente fue Marcelo “Chelo” Delgado, integrante del Consejo de Fútbol, y no Riquelme directamente. “Hablábamos de los puestos y de los nombres, pero no de la manera a la que estaba acostumbrado”, explicó, dejando entrever que el sistema de decisiones en Boca funciona con otra lógica, más colectiva y jerárquica. Un vínculo sin rupturas, pero con distancia   Lejos de los rumores de enfrentamientos, no hubo cruces ni conflictos públicos entre ambos. Martínez remarcó que Riquelme “nunca se metió en las decisiones futbolísticas”, y que su salida fue producto del desgaste natural de un proceso. Sin embargo, admitió que “hubiese querido más diálogo” y que en su método de trabajo la comunicación fluida es clave.   Este punto es central para entender el desenlace: no hubo un cortocircuito explosivo, sino una falta de sintonía operativa. Martínez llegó a Boca con una idea de gestión participativa, acostumbrado a estructuras donde el DT tiene mayor control sobre la planificación del plantel. En Boca, en cambio, el peso institucional del Consejo de Fútbol marcó los tiempos y las formas. “La relación con Riquelme me hubiese gustado que sea distinta. Uno tiene una manera de trabajar, de construir procesos. Cuando esa fluidez no está, hay que adaptarse y dar lo mejor”, dijo meses después de su salida. Lo que dejó su paso por Boca   El paso de Martínez por Boca estuvo marcado por altibajos deportivos, algunas lesiones clave y una estructura institucional exigente. En lo emocional, el DT aseguró que “fue un privilegio dirigir a un club tan grande” y que se lleva respeto y aprendizaje.    “Boca te exige todos los días, y eso es lo más lindo que tiene”, resumió.