En la noche del miércoles, Juan Román Riquelme rompió el silencio con una entrevista en el Canal de Boca, donde sobrevolaron varios temas institucionales. De Russo habló poco —pero dejó su sello— y también salió al cruce de las críticas que atosigan al plantel por su rendimiento irregular. Un solo guiño para Russo Aunque muchos esperaban alguna declaración fuerte sobre Miguel Ángel Russo, hoy alejado de la cancha por su recuperación, el presidente optó por la mesura. “El entrenador es un genio. Maneja las cosas de manera extraordinaria”, fue la única frase que dedicó al DT. Esa línea resume respeto y respaldo, aunque sin entrar en el terreno de las expectativas ni los resultados. Una elección deliberada: saldar lo justo sin exponer más. A la defensiva frente a las críticas Si bien no abundó en palabras hacia Russo, Riquelme sí hablaba con firmeza cuando el foco pasó al presente futbolístico. “Desde que volvimos al club, desde ahí hay una campaña que no es normal hacia nuestro club”, declaró. Y siguió: “El manejo no es el mismo. Cualquier cosita se habla de Boca de una manera diferente a lo que se puede hablar de otro club”. Con esa frase, buscó marcar diferencias frente al trato mediático que recibe su institución.  La lógica es clara: hay un intento de blindar el entorno, de alivianar el peso de los cuestionamientos sobre jugadores y cuerpo técnico, y reforzar que Boca no será blanco fácil. ¿Balón de oxígeno o manto que tapa grietas? ¿Basta una frase para sostener a un entrenador cuestionado? ¿Sirve negar críticas cuando el equipo camina a los tumbos? Riquelme apuesta al respaldo silencioso y al discurso plagado de lealtad. Pero en la Bombonera —y en el ojo público— saben que los resultados marcarán si fue justo o insuficiente. Mientras tanto, en Boca se espera que se confirmen los pasos a seguir: a Russo se lo homenajea con cautela, pero el plantel debe responder con buen fútbol. El silencio explícito tiene su costo.